Mi abuela, que tenía la enfermedad de Alzheimer, vivió conmigo y con mi madre en sus últimos años de vida, como les conté en este texto. A causa de la enfermedad, no podía expresarse con claridad ya veces nos decía que estaba llorando porque “me daba un sentimiento”.

La verdad es que lloramos por lo que sentimos, y aunque el llanto en la mayoría de los casos se interpreta como una reacción de tristeza, a veces también es de alegría. A continuación, descubra lo que la ciencia tiene que decir sobre nuestro llanto diario:

1 – El llanto alivia

Aunque estamos condicionados a interpretar el llanto como algo malo, todos hemos escuchado que llorar es bueno y alivia nuestra angustia. Afortunadamente, esto es cierto. Para demostrarlo, un grupo de investigadores grabó en video la reacción de 60 personas mientras veían una película triste. De todos los participantes, 28 lloraron durante la película y 32 no lloraron.

Más tarde, los investigadores descubrieron que los que habían llorado se sentían más tristes que los que no lo habían hecho. Hasta ahora, nada sorprendente. El caso es que, 90 minutos después del final de la película, los llorones se recuperaron emocionalmente y se sintieron mejor que las personas que no habían llorado. Además, los que lloraban se sentían mejor en comparación con su propio estado emocional antes de que se proyectara la película, es decir: llorar lo alivia, sí.

2 – La cebolla

Aquellos que cocinan a menudo saben que cortar cebollas es una tarea ingrata. Cuando se corta, la planta libera sustancias químicas que producen el gas propanetial volátil S-óxido. Cuando este gas entra en contacto con tu cara, produce ácido sulfúrico, y no tienes que entender mucho de oftalmología o química para imaginar que a tus ojos no les gusta el ácido, por eso terminas llorando. Para evitar las lágrimas de cebolla, puede intentar usar gafas protectoras.

3 – ¿Son iguales las lágrimas de tristeza y de alegría?

Son sí. El llanto ocurre cuando sentimos una fuerte carga emocional, ya sea positiva o negativa. Desde el punto de vista fisiológico, las regiones del cerebro asociadas con la sensación de emociones fuertes, como las áreas del hipotálamo y los ganglios basales, están conectadas con la región del tallo cerebral que regula la producción de lágrimas.

4 – El grito de los humanos y el grito de los animales

Aunque los animales lloran cuando tienen miedo o cuando tienen dolor, no produce lágrimas exactamente, sino ruidos. También se sabe que los primates no humanos, como los chimpancés, lloran cuando se los separan de sus madres.

La famosa gorila Koko ha llorado varias veces, incluso cuando se enteró de la muerte de su primer gatito mascota. Aquí cabe destacar que, aunque algunos animales no derraman lágrimas, no quiere decir que no sientan dolor o que no sufran.

5 – Y ese nudo en la garganta, ¿qué es?

El cuerpo humano es una máquina fantástica cuya principal preocupación es mantenerse en funcionamiento. Para ello, cada estímulo, incluidas las sensaciones de emoción intensa, desencadena una respuesta fisiológica: algunos los sentimos, otros no.

Cuando nos asustamos o nos entristecemos, nuestro sistema nervioso autónomo está en alerta, para que podamos resolver lo que nos amenaza. Su frecuencia cardíaca aumenta para que sus brazos reciban suficiente sangre para luchar y sus piernas para escapar. Este mismo mecanismo interfiere con el funcionamiento de su sistema digestivo, por lo que también puede experimentar molestias abdominales.

Si está corriendo, su cuerpo necesitará más oxígeno; por lo que su respiración se acelera. Para cuidar la entrada extra de aire, tu sistema nervioso autónomo aumenta la apertura de la glotis, que no es más que la entrada a tu garganta, para que el aire entre en tus pulmones sin demasiada dificultad.

Este sistema respiratorio funciona muy bien, pero sientes cierta incomodidad cuando necesitas tragar saliva, después de todo, el proceso de deglución implica cerrar la glotis. Este conflicto en la glotis es lo que le hace sentir como si tuviera un nudo en la garganta.

6 – Llorar después del sexo

Así es. Algunas personas ya han vivido esta experiencia bastante inusual de sentir ganas de llorar después de tener relaciones sexuales. Una encuesta a 230 mujeres, todas estudiantes universitarias, reveló que el 46% de ellas ha llorado después de tener relaciones sexuales al menos una vez en la vida. Ya hemos publicado un texto sobre este tema aquí en Mega, y si desea comprender mejor la “depresión pos-sexual”, haga clic aquí.

Aún no existe un consenso científico sobre qué puede desencadenar este fenómeno, pero algunos expertos creen que está relacionado con la fluctuación hormonal provocada por el sexo; otros creen que la explicación es más psicológica y tiene que ver con el sentimiento de vulnerabilidad que desencadena el acto sexual.

* Publicado el 12/11/2015

By memeo

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