Cuidado con el efecto rebote


Probablemente hayas pasado por esto: después de meses de morirte de hambre con dietas restringidas en carbohidratos, por ejemplo, logras perder mucho peso y pronto recuperas todo con un toque mágico. Y lo peor de todo, termina engordando aún más. Casos como estos les ocurren a hombres y mujeres de diferentes edades, pesos y grupos de edad.

La falta de supervisión médica y nutricional puede conducir inevitablemente a dietas infructuosas. Mucha gente todavía insiste en seguir los regímenes de moda con bases locas que prometen efectos rápidos, incluidas fórmulas mágicas y medicamentos, aunque saben que la única y correcta solución es la reeducación dietética.

Las dietas extremas son contraproducentes, es decir, terminan resultando en el efecto contrario al que queremos: incluso puedes bajar de peso, pero el peso vuelve de nuevo provocando desánimo e incluso cuadros de trastornos por atracones o anorexia. ¿Qué hacer entonces para tener éxito en la pérdida de peso? Lo correcto es tener un buen seguimiento médico, con un endocrinólogo y nutricionistas que sabrán evaluar tu caso, indicar una dieta y, según el caso, como trastornos tiroideos, prescribir medicamentos para el control hormonal.


Cuando estás a dieta, es importante establecer un objetivo real que se pueda lograr con facilidad y de manera saludable. Incluir frutas, verduras y verduras en cada comida también contribuye en gran medida a una buena pérdida de peso y a superar la falta de fibra y vitaminas. La reeducación dietética es el punto más importante y, una vez perpetuada en la vida cotidiana, se lleva a cabo de por vida, haciendo que la persona pierda peso paulatinamente, goce de buena salud y sin volver a subir de peso. Verifique a continuación las metas de reeducación dietética elaboradas por el Centro de Referencia en Nutrición de la Universidad de São Paulo (USP).

  1. Coma de 5 a 6 comidas al día;
  2. Frutas para postre y tentempiés;
  3. Coma verduras para el almuerzo y la cena;
  4. La porción de carne debe ser del tamaño de la palma de su mano;
  5. Cambie la grasa animal por grasa vegetal y consuma con moderación;
  6. Moderado en azúcares y dulces;
  7. Reduzca la sal y los alimentos ricos en sodio;
  8. Consumir leche o productos lácteos en la cantidad recomendada;
  9. Consuma al menos una porción de grano integral;
  10. Coma una ración de legumbres al día;
  11. Reducir el alcohol. Evite el consumo diario;
  12. Beba al menos 2 litros de agua al día;
  13. Realice al menos 30 minutos de actividad física todos los días;
  14. Disfrute de su comida. Comer lentamente.

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