Descubra de dónde proviene su deseo inconsciente de comer carne

Perdónanos a los veganos y vegetarianos, pero para muchas personas el placer de saborear un suculento trozo de carne es comparable a pocos en la gastronomía y puede estar relacionado con factores más subjetivos que su buen olfato puede comprender.

el pasado que condena

En las sociedades agrícolas del pasado, la carne a menudo estaba presente solo en las mesas de los reyes y comerciantes, entre las personas ricas y poderosas. Los trabajadores manuales y las personas comunes en estas sociedades tendrían la suerte de comer este tipo de proteína unas cuantas veces al año en festividades importantes. Este contexto creó un aura alrededor de la carne, haciéndola sinónimo de estatus y objeto de deseo en la ascensión social.

Resulta que esta percepción parece resistir el tiempo y hasta nuestros días, incluso si la carne ya no es un alimento inaccesible como solía ser. Nuestras elecciones pueden estar vinculadas a una asociación subconsciente con el poder y el estado de fuerza que todavía tiene el objeto.

Con esta premisa en la mano, investigadores de la Universidad de Tecnología de Sydney y la Escuela de Negocios Monash, ambas en Australia, se basaron en teorías psicológicas de compensación para presentar un estudio de las tendencias de comportamiento de personas de diferentes nichos sociales en sus elecciones alimentarias.

Los experimentos revelaron que puede haber un vínculo simbólico entre la carne y el estatus social, ya que las personas con un perfil socioeconómico más bajo tienden a elegir opciones de carne. Este fue el caso del experimento con el “Beast Burguer”, un snack con hamburguesa en opciones vegetarianas y de carne, ambos con el mismo perfil nutricional y empaque.

Solo aquellas personas que se consideraban inferiores en los estratos socioeconómicos tenían un mayor deseo por la opción de hamburguesas de ternera. Los investigadores concluyeron que las elecciones fueron impulsadas por un deseo de movilidad ascendente y no estaban relacionadas con el hambre o los beneficios nutricionales.

Si este estudio observacional no presenta elementos concluyentes para vincular el tema, sirve como una advertencia para comprender las bases de la dieta de una parte desfavorecida de la sociedad que muchas veces opta por comer embutidos y carnes procesadas y termina teniendo una dieta alta en proteínas. , calórico y poco nutritivo (por no hablar de los ingredientes industriales que se le añaden).

Elegir verduras y hortalizas de forma consciente, considerando el valor nutricional de lo que comes, es una salida para que, poco a poco, se minimicen los malos hábitos sin comprometer tu salud.

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