Más del 80% de los depósitos de oro de la Tierra se forman durante los terremotos.

Según un artículo publicado por la revista New Scientist, más del 80% de los depósitos de oro de nuestro planeta están formados por terremotos que suceden dentro de la Tierra, ya que tienen la capacidad de romper rocas con tanta rapidez que los fluidos que fluyen se evaporan automáticamente. Este proceso deja residuos muy ricos en minerales, incluido el oro.

Los geólogos ya sabían que el oro tiende a formarse cuando el agua rica en minerales fluye a través de grietas en rocas que se encuentran entre 5 y 30 kilómetros por debajo del suelo. Pero todavía no había ni idea de cómo se formó el oro en estas zanjas. El papel de los terremotos en este proceso siempre se ha tenido en cuenta, pero dado que se creía que los cambios de presión causados ​​por estos fenómenos naturales eran demasiado pequeños, los investigadores no estaban seguros de que fueran tan influyentes en el proceso.

Ahora, Richard Henley de la Universidad Nacional de Australia y Dion Weatherley de la Universidad de Queensland han estudiado la dinámica de estos terremotos y han descubierto que los cambios de presión causados ​​por los terremotos son mucho mayores de lo que se pensaba anteriormente. El modelo construido por los científicos sugiere que este fenómeno es capaz de abrir grietas en la velocidad del sonido, incluso en rocas muy profundas.

Oro instantáneo

Cuando una roca se rompe por un terremoto, el fluido que fluye a través de ella no puede ser lo suficientemente rápido como para llenar el agujero recién formado y se evapora. Esto se debe a que la presión en esa región cae instantáneamente y con una variación absurda: pasa de 3 mil veces el valor de la presión atmosférica a la misma presión experimentada en la superficie terrestre, casi instantáneamente.

El proceso de evaporación del fluido en estas condiciones se conoce como «evaporación instantánea» (evaporación instantánea). Cuando esto ocurre, los minerales contenidos en el líquido acaban acumulándose en las rocas y muchos acaban siendo arrastrados, más tarde, por otros fluidos que puedan fluir por allí. Sin embargo, los minerales menos solubles, como el oro, permanecen en ese lugar.

Según el geólogo John Muntean, de la Universidad de Nevada en Reno, Estados Unidos, el trabajo de Henley y Weatherley es importante porque cuantifica esta caída de presión y asocia estos datos con los de solubilidad del oro.

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