Cuando la cantante Adele lanzó el video de la canción “Hello”, Internet se detuvo: en menos de 3 meses, el single ya había alcanzado la marca de mil millones de visitas en YouTube. Pero, ¿por qué disfrutamos tanto escuchando música triste cuando hay miles de opciones alegres y alegres por ahí?

La investigación ha revelado que escuchar música cambia la química de nuestro cerebro para ayudarnos a superar el dolor. Según David Huron, profesor de música y responsable del estudio de la Universidad de Ohio, en Estados Unidos, escuchar música triste provoca un aumento de prolactina en el cerebro.

“La prolactina es una hormona proteica que se usa para ayudar a reducir el dolor y se libera durante las actividades humanas básicas, como cuando comemos, cuando las mujeres ovulan o amamantan y, quizás lo más importante, cuando tenemos relaciones sexuales”, explica David. Así, las canciones melancólicas parecen hacer que nuestro cerebro produzca más prolactina, haciéndonos sentir bien, como explica esta caricatura:

Un equipo de psicólogos de la Universidad Libre de Berlín en Alemania también decidió investigar la ciencia detrás de nuestra atracción por las melodías melancólicas. Reunieron a unos 772 participantes y cada uno respondió un cuestionario con preguntas sobre la frecuencia con la que escuchan canciones tristes, en qué situaciones y cómo se sienten.

Los investigadores encontraron que “una amplia gama de emociones complejas y parcialmente positivas, como la nostalgia, la paz y la ternura” se despiertan cuando escuchamos esas canciones. Los datos revelaron que la nostalgia fue la emoción más presente, reportada por el 76% de los participantes, mientras que la tranquilidad quedó en segundo lugar, con un 57,7%.

Todas estas emociones son saludables y nos hacen sentir bien. Liila Taruffi, líder de la investigación, dijo: “Para muchas personas, escuchar música triste puede generar efectos emocionales beneficiosos. La música también juega un papel importante en el bienestar, ofreciendo consuelo, regulando el estado de ánimo y las emociones negativas ”, concluye.

El estudio también reveló que un alto número de participantes relataron escuchar música triste en situaciones de estrés emocional o cuando se sienten solos, como una especie de “automedicación”.

* Publicado el 10/3/2016

By memeo

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